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SONATAS para GUITARRA (1 CD, 53' 33'')

La Sonata no es una forma musical muy frecuentada en el siglo XX, pero las destinadas a la guitarra son aún más escasas. Este disco reune cuatro de ellas, con el aliciente de incorporar al repertorio del instrumento a un músico español de la talla de Oscar Esplá. Las sonatas de Esplá, Brouwer y Bardwell en primera grabación mundial. La sonata de William Bardwell dedicada a Ignacio Rodes.

Oscar Esplá. Tempo di Sonata
Leo Brouwer. Sonata
1. Fandangos y Boleros
2. Sarabanda de Scriabin
3. La Toccata de Pasquini
William Bardwell. Sonata
1.
2. Romanza
3.Tema y Variaciones
Alberto Ginastera. Sonata Op.47
1. Esordio
2. Scherzo
3. Canto
4. Finale

Tempo di Sonata. Oscar Esplá

Del compositor levantino Oscar Esplá (Alicante 1886 - Madrid 1976) es la obra más antigua y la de historia más azarosa y problemática. En una carta que le dirigió Andrés Segovia (1975). el guitarrista se refería a algunas transcripciones que había hecho sobre obras de Esplá: "no son tus obras las que ganarán puntos por mis transcripciones, sino la guitarra. Y todavía más si realmente dedicaras a ella alguna brizna de tu gran talento". Dada la fecha de la carta y la ausencia de toda referencia a obra alguna para guitarra en la bibliografía de Esplá, parecía claro que no había nada que esperar al respecto.
Tras su muerte, se encontró un Tempo di Sonata para arpa cromática, Nicanor Zabaleta examinó la obra y afirmó que su aspecto general parecía más bien destinado a la guitarra que al arpa.
El guitarrista José Tomás tenía noticias, por el propio maestro, de una Sonata guitarrística que Esplá habría escrito pensando en Segovia o Llobet. Con el manuscrito recién encontrado, intuyó que esa podía ser la Sonata perdida y procedió a una labor de revisión y reescritura, tuvo ocasión de enseñarle su trabajo a Segovia, quien le confirmó que efectivamente se trataba de la sonata perdida.
Interpretando conversaciones confidenciales, me atrevo a sugerir la posible historia del "cambio" de intrumento que hoy reza en el manuscrito conservado. Ante la frialdad de Segovia por su trabajo, Esplá, que le habría exigido que respetara lo escrito y especialmente las cuestiones de agógica y dinámica, rompió la página de portada y la cambió por la actual, que efectivamente, no se correponde con el resto del manuscrito.
Fue compuesta alrededor del año 1930 y estrenada por José Tomás en 1978 en una primera versión realizada por él mismo. Finalmente llega a manos de Ignacio Rodes a través de la hija del compositor Amparo Esplá. En esta edición revisada por Ignacio Rodes se ha respetado al máximo la escritura e indicaciones del manuscrito original, con la excepción de ciertos pasajes en los que la disposición armónica requiere una aproximación instrumental más adecuada.
Se trata de una obra en un sólo movimiento, escrita en una claro La mayor, con evocaciones del color mediterráneo y enmarcada en una sólida estructura formal. El origen de una parte del material temático empleado se encuentra en su esplédida Nochebuena del diablo, para soprano y orquesta, estrenada en Madrid en 1924.

Sonata. Leo Brouwer

La Habana (1939). Fechada en Septiembre de 1990 y dedicada a Julian Bream. Con su habilidad característica y pleno dominio de los recursos del instrumento, Brouwer abandona sus recreaciones de la música cubana y realiza en cada uno de los tres tiempos una suerte de homenaje a músicos europeos del pasado, muy diferentes entre sí, aunque ciertos recursos o ideas musicales contribuyen a unificar la obra. Se trata, pues, de música sobre músicas, con citas textuales y glosas de obras bien conocidas.
El primer movimiento, "Fandangos y Boleros", consta de un Preámbulo, una Danza y una Coda en la que el compositor aclara sus intenciones, pues anota entre paréntesis: "Beethoven visita al Padre Soler". Y, en efecto, tras el insistente ritmo del Fandango soleriano, la guitarra cita el cominezo de la Sexta Sinfonía.
El segundo movimiento "Sarabanda de Scriabin", así como el tercero, "la Tocatta de Pasquini", no necesitan de sus explicaciones, pues están claras desde su misma titulación. Cumplen perfectamente las funciones de tiempo lento y rápido final de una obra clásica, brillantemente escrita con pluma actual.
Esta es su primera grabación.

Sonata. William Bardwell

Londres 1915 - Alicante 1996. Dedicada a Ignacio Rodes quien la estrenó en Alicante el 20 de mayo de 1985 y publicada en Opera Tres en 1993. Esta es su primera grabación.
Es obra bien escrita, placentera, de clara estructura clasica y con abundantes guiños, implícitos y explícitos al pasado.
La Sonata está dividida en tes movimientos. El primero sin título, se desarrolla, tras unos compases lentos, en un Allegro moderato en el que no faltan las melodías sobre tresillos, las "pasegiatas", los rasgueos y una hábil utilización de armónicos.
El segundo tiempo, una "Romanza" en Adagio moroso, sigue el tercero en forma de "Tema y Variaciones", ocho en total, algunas, con títulos bien explícitos: Siciliana (var, VII), o Tempo di Zapateado (var. VIII).

Sonata for guitar (Op. 47). Alberto Ginastera

Buenos Aires 1916 - Ginebra 1983. Fechada en Ginebra en 1976 y pulicada por Boosey & Hawkes en 1981. Dedicada a Carlos Barbosa-Lima.
Estructurada en cuatro movimientos donde logra conjugar los recuerdos de su pasado "nacionalista" con un lenguaje más libre y abstracto con técnicas de vanguardia. La variedad de recursos gráficos se completa con frecuentes anotaciones escritas en la que explica detalles de técnica interpretativa o el espíritu estilístico apropiado para lograr las verdaderas intenciones del compositor.
Un primer movimiento, titulado "Esordio" cumple funciones de preludio a través de un primer episodio solemne y muy arpegiado que conduce hacia un segundo un poco más movido y melodioso. El segundo movimiento es un "Scherzo fantástico" que debe ser tocado "Il piu presto possibile": se trata de una excelente especulación rítmica en la que se pide al intérprete el mayor contraste posible en las dinámicas. Un tercer movimiento, titulado "Canto" y en un tempo rapsódico, sirve de remanso y nos prepara para el fulgurante cuarto movimiento, "Finale", que debe ser tocado "Presto e fogoso". En él encontramos la más explícita rememoración del folklore argentino, aunque más en el espiritu rítmico y en la manera interpretativa que en citas concretas. Es el ritmo el soporte esencial de la obra. Una anotación al margen indica con precisión lo que busca con la combinación de rasgueado del efecto percutido que denomina tambora, y su finalidad: " Este efecto del estilo interpretativo popular argentino es esencial para el mejor cumplimiento de las intenciones del compositor".



GENERACIONES 1898-1927. LA GUITARRA ESPAÑOLA ENTRE DOS SIGLOS

Esta grabación recrea un período cuyo inicio se sitúa en los últimos años del siglo XIX y culmina en la primera mitad del XX, con los compositores relacionados con la Generación del 27.
Aunque las corrientes culturales y de pensamiento influyen de manera decisiva en toda actividad artística, la relación entre la creación musical y el contexto sociocultural en el que se desarrolla es más sutil y menos directa. Ese vínculo queda mejor expresado en España a través de la evolución de un instrumento como la guitarra, portador de la esencia de nuestra cultura musical y evocador del espíritu español por excelencia.
La complejidad de criterios acerca de la denominada Generación del 98, confiere mayor relevancia a la idea de un "espiritu" del 98 -con sus tendencias regeneracionistas y planteamientos modernistas-, como un marco adecuado para contemplar las muy diferentes propuestas estéticas que confluyeron en la música española de finales del XIX y principios del XX.
La Generación del 27 reunió a un excepcional grupo de creadores que nacieron en España en torno a 1900 y que iniciaron su trayectoria en los años veinte y treinta. La guitarra fue en esta generación modelo inspirador de creaciones musicales, poemas y además, uno de los núcleos en los que alrededor de esos años Juan Gris y Picasso vertebran el cubismo.
En este período, uno de los más brillantes en la historia de nuestra cultura, la guitarra llegó a ser considerada un medio idóneo para la expresión estilizada de lo español.

CD 1 (48' 03'') CD 2 (63' 59'')
Francisco Tárrega
Capricho Arabe

Miguel Llobet
Tres canciones populares catalanas
El testament d`Amelia
Cançó del lladre
El noi de la mare

Manuel de Falla
Homenaje
(pour le tombeau de Claude Debussy)

Joaquín Turina
Homenaje a Tárrega
Garrotín
Soleares
Fandanguillo
Fantasía Sevillana

Oscar Esplá
Dos impresiones levantinas
II. Andante
V. Andante
Tempo di Sonata

Julián Bautista
Preludio y Danza

Salvador Bacarisse
Balada
Intermezzo
Passepied

Vicente Asencio
Tango de la Casada Infiel (Homenaje a Federico García Lorca)
Col.lectici Íntim
La Serenor
La Joia
La Calma
La Gaubança
La Frisança

Roberto Gerhard
Fantasía

Ernesto Halffter
Concierto para guitarra y orquesta
Fandango
Fantasía alla madrigalesca
Villanella tamburina
English Chamber Orchestra
Edmon Colomer

Tárrega (1852-1909). Capricho árabe

Bien entrado el siglo XIX, cuando el castellonense Francisco Tárrega desarrolló su carrera, los modos de difusión de la música habían avanzado sustancialmente hacia el modelo de concierto moderno, hecho cara a un público numeroso y anónimo, que había ganado terreno frente a la degustación de la música reducida a los salones de la nobleza y alta burguesía. En esa nueva dimensióndel concierto, Tárrega hubo de luchar conta la cenceptuación de su instrumento -asimilado a lo popular- y, sobre todo, contra la falta de un repertorio de suficiente peso específico. Colaboró a mitigar esto componiendo él mismo, aunque haya que convenir en que sucumbió un tanto a las tentaciones de lo popular, de lo "exótico" y de lo salonesco, esto es, de lo que se esperaba de él o se le pedía. Su labor fue merotoria, pero el gran repertorio para guitarra sólo estaba siendo tímidamente iniciado: su verdadera eclosión era tarea reservada al sigo XX. El Capricho Arabe es un tributo a la moda del "Alhambrismo" a la que, después de Tárrega o a la vez que él, se sumarían los ilustres Bretón o Chapí o el ilustrísimo Albéniz.

Llobet (1878-1938). 3 Canciones populares catalanas

El gran guitarrista catalán, continuador de la escuela de Tárrega, tuvo un importante papel en la elevación de la guitarra a las salas de concierto durante las primeras décadas de nuestro siglo, a la vez que, como intérprete, adaptaba el virtuosismo "saloensco" de su maestro a criterios más rigurosos y modernos. Como impulsor de nuevo repertorio, baste señalar que a su insistencia se debió la única composición guitarrística de Manuel de Falla. Y como compositor puso toda su sensibilidad musical e intelectual al servicio de la música popular de su tieerra, al llevar a la guitarra, con gran fidelidad hacia las melodías, las armonías y los ritmos originales, algunas de sus canciones más bellas y emotivas. En esta grabación se recogen tres de sus diez Canciones populares catalanas.

Falla (1876-1946). Homenaje a Debussy

El gran tema que ocupó al Falla compositor desde su instalación en Granada fue el del Quijote, pero la primera obra nueva que completaría sería Pour le tombeau de Claude Debussy, para guitarra. Tras la muerte del gran maestro francés, en 1918, Revue Musicale parisina se dirigió a importantes compositores del momento (Bartók, Ravel, Stravinsky..) para solicitarles una página de música o un testimonio escrito con vistas a una publicación monográfica. Falla envió ambas cosas, y la música fue el Homenaje que constituye su única obra para guitarra. La insistencia de Miguel Llobet, que llevaba tiempo presionando a don Manuel para que escribiera para guitarra, logró al fin su meta. No podía faltar Falla en esta iniciativa de recuerdo a Debussy, a quien admiró tan profundamente y con quien tantos contactos amistosos mantuvo. El tono elegíaco domina, como consecuencia de una efusividad contenida y ahogada en lamento. La música alude a la Soirée dans Granade del maestro recordado, para reforzar este carácter de homenaje. Recurre Falla al ritmo de la popular habanera, tan cara de Debussy, y procede a una de las elaboraciones libres y esencializadas propias de sus trabajos de madurez. Ni un toque de "color", ni una concesión al tópico instrumental en esta pieza austera, de curso seco y aristado, descarnada de armonía, que parece proponer un nuevo concepto de la guitarra. El trabajo se fecha en agosto de 1920. El estreno absoluto de la pieza tuvo lugar en París, el 24 de enero de 1921, a cargo de Marie-Louise Casadesus, quien la interpretó al arpa-laúd, instrumento que gozaba entonces de un cierto predicamento. El estreno real, guitarrístico, lo llevó a cabo Miguel Llobet en gira por España iniciada el 13 de Febrero de 1921 en Burgos. En la capital francesa se escuchó por vez primera a la guitarra en manos de Emili Pujol (Conservatorio, 2 de diciembre de 1922).

Turina (1882-1949). Sevillana, Fandanguillo y Homenaje a Tárrega

En 1923, después de que el gran concertista Andrés Segovia le hubiera instado a ello, compuso su primera pieza guitarrística. Fue la Sevillana o Fantasía Sevillana que se catologó como op.29 y que el propio Segovia estrenó en la Sociedad Madrileña de Cultura Musical el 17 de diciembre de aquel mismo año. Una sección basada en rasgueos da paso a otra más cantable, arrebatadoramente andalucista, que se va constituyendo en "copla". Sigue un notable desarrollo, antes de la vuelta a los rasgueos iniciales para rematar la composición en forma simétrica. Andrés Segovia muchos años después, comentaba cómo tuvo que retocar algunas notas de esta página de Turina para acomodarlas al instrumento. Sin embargo, el eminente concertista comentaba a la vez como el Fandanguillo, op.36 de 1925, mostraba ya una admirable propiedad guitarrística, al margen de los valores musicales que la hicieron su favorita: pese a ello, el estreno parece que lo demoró hasta febrero de 1932 (en el Teatro de la Comedia de Madrid). A lo largo del Fandanguillo observamos una íntima fusión de cante y guitarreo, lo que exige a los intérpretes no ya virtuosismo, sino una honda comprensión del estilo. Destaca, por su atractivo, el tema "misterioso" que se sitúa en el centro de la composición. Una Ráfaga y una pequeña Sonata dieron paso al Homenaje a Tárrega. op.69, que iba a constituir el último trabajo guitarrístico del maestro sevillano. Se trata de un díptico -Garrotín y Soleares- con el que Turina abrió el grupo de sus composiciones nacidas en 1932. El color y la alegría ambiental del Garrotin dejan paso a una expresión más honda en la Soleares. Con ambas piezas, perfectamente logradas en su corta ambición, se homenajeaba a Francisco Tárrega, el gran guitarrista castellonense que había "descubierto" la guitarra a algunos públicos de París unos años antes de que Turina arribara a la capital francesa para completar su formación.

Bautista (1901-1961). Preludio y Danza

Julián Bautista fue uno de los primeros y de los mejores discípulos de Conrado del Campo. Fue miembro destacado (para Oscar Esplá el mejor) del grupo de Madrid de la "generación de la República" (también llamada "generación del 27") en paralelo al excepcional grupo poético coetáneo) en el que, con Bautista, arrimaron el hombro los Halfter (Rodolfo y Ernesto), Bacarisse, Remacha y otros buenos compositores españoles a los que la guerra civil dispersó. Julián Bautista fue uno de los exiliados, y optó por la Argentina, país donde desarrolló su carrera. Este Preludio y Danza muestra la finura musical del compositor madrileño, dentro de unos planteamientos sencillos y abiertamente insertos en la líenea nacionalista que se practicó, sobre todo, desde el piano. Un compañero generacional tan significado como Rodolfo Halfter (quien ejerció la crítica durante años), escribió lo siguiente de esta obra: "Breve obra maestra -brevedad en lo sustancial-, maestra tanto por la manera diestra de explotar los ricos recursos del instrumento como por la seguridad de mano y fino trazo que acusan la escrritura armónica y melódica".

Bacarisse (1898-1963). Balada, Intermezzo, Passepied

Mientras que sus compañeros de grupo optaban mayoritariamente por países hispanoamericanos -México, Argentina- Salvador Bacarisse, a quien la marcha del conflicto bélico también forzó al exilio, "tomó de París la vía". Fue el más prolífico de los compositores madrileños de la "generación del 27", aunque una parte importante de su obra se perdiera al incendiarse su casa durante la guerra. Su música, en buena parte, se adscribe a la tendencia neoclasicista, y toma los títulos y el espíritu de las viejas suites del Barroco. Solistas tan importantes como Nicanor Zabaleta y Narciso Yepes tocaron y grabaron piezas de Bacarisse de este corte estético, bien aisladas o bien agrupadas en pequeñas suites. El Intermezzo y el brillante Passepied que cierra el tríptico aquí interpretado corresponden a esta tendencia comentada, mientras que la expresiva Balada constituye una recreación nostálgica del romanticismo más próximo.

Asencio (1903-1979). Col.lectici íntim

El maestro valenciano, desde su veneración por la figura de Falla, su aprendizaje de Joaquín Turina y su admiración por su coetáneo y paisano Joaquín Rodrigo, fue un fidelísimo continuador del más característico nacionalismo musical español. Su catálogo presta atención considerable a la guitarra, y no deja de ser significativo que en 1946 la noticia de la muerte de Falla le moviera a componer una Elegía y fuera precisamente la guitarra el vehículo escogido. Poco después abordó la composición de su Suite de Homenajes, que son tres: a Scarlatti, a Falla y a Lorca. De trata de música de intención neoclacisista, como revela sobre todo la primera de las páginas del tríptico. En esta grabación se incluye la tercera, el lorquiano Tango de la Casada Infiel, una aproximación "jonda" y reflexiva del tango andaluz, frente al criterio más ornamental o "exótico" de las aproximaciones de Tarrega al mismo tema. Por otra parte el Col.lectici íntim es una colección de cinco piezas tan bellas como adecuadas en su escritura al instrumento, todas ellas en sencilla forma ternaria, jugando con la dialéctica danza-copla tan propia de la música españolista.

Gerhard (1896-1970). Fantasía

En 1956, el maestro catalán de ascendencia suizo-alemana y nacionalizado británico, el más ilustre miembro que Barcelona aportó a la generación musical del 27, compuso un ciclo de canciones titulado Cantares, para voz con acompañamiento de guitarra. Como paréntesis o intermedio meramente instrumental, insertó, después del estreno del ciclo, una Fantasía que resultó ser única composición para guitarrra (para guitarra sola, se entiende, pues tal instrumento forma parte de los conjuntos instrumentales requeridos para el Concierto para 8 y para Libra). Los siete Cantares de Gerhard, fueron estrenados por Sophie Wyss y Jualian Bream en 1957, pero esta Fantasía para guitarra sola no la estrenó Julian Bream hasta el 21 de octubre de 1958. Aunque la idea del compositor fuera la de que formara parte de una obra mayor, lo cierto es que la página guitarrística goza de vida propia y, de hecho, ha sido bastante más difundida que las canciones, Su curso aparenta cierto carácter improvisatorio (como de impromptu) y, muy en consonancia con el título, fluye con libertad. Cabe distinguir tres secciones estructuradas simétricamente: un Andante, un dinámico Molto vivace central y vuelta al tempo primo.

Halffter (1905-1989). Concierto para guitarra y orquesta

El deseo de Narciso Yepes, expresado con insistencia al compositor, y un encargo de Radio Nacional de España se sumaron para que, finalmente hubiera un Concierto guitarrístico del maestro Ernesto Halffter para enriquecer el todavía exiguo repertorio de guitarra con orquesta. La obra, por mucho que ande medio olvidada, es magistral, y algún día circulará con la normalidad y frecuencia que sus valores musicales parecen exigir. El estreno tuvo lugar en M;adrid, con Narciso Yepes y la Orquesta Sinfónica de la RTVE dirigida por su inolvidable primer maestro Igor Markevitch, el día 13 de diciembre de 1969. Es una partitura que bien puede escogerse como símbolo y resumen de la estética de su autor: espiritu "español", sin los tópicos de un nacionalismo trasnochado, exquisitez tímbrica, aires neoclacisistas, herencia del esencial Falla del período granadino. Por sus tres movimientos -Fandango, Fantasía alla madrigalesca y Villanela Tamburina- se espolvorean citas y referencias al pasado musical hispano: Salinas, Mudarra, Soler... así como a materiales folclóricos, pero todo está amalgamado y se muestra como fruto que es de un pensamiento musical personalísimo. Sobre la original orquestación que envuelve a la guitarra, el propio Ernesto Halffter manifestaba hace casi treinta años, con motivo del estreno de la obra: "La obra, más que orquestada, está instrumentada, es decir que he dado una importancia capital a todos los que participan en la ejecución del Concierto. Si he suprimido oboes y fagotes y, en cambio, me he servido de cinco flautas y cinco clarinetes, así como de un quinteto solista de arcos, además de la cuerda de ripieno, ha sido por intentar evitar que la guitarra pudiese quedar cubierta por sus acompañantes".