«Tempo di Sonata» de Óscar Esplá: Génesis de su creación

Autor: Ignacio Rodes

Resumen

La obra de Esplá “Tempo di Sonata” ocupa un papel muy importante en el repertorio guitarrístico español del siglo XX. Durante muchos años permaneció oculta y solo vio la luz después del fallecimiento del compositor. Este trabajo desvela algunas claves que son determinantes para entender el contexto que rodea la creación de esa obra y la relación entre Oscar Esplá y Andrés Segovia. Ambos músicos fueron protagonistas indiscutibles en el campo musical y cultural en España a partir de los años veinte y treinta. La publicación del Tempo di sonata en el momento en que fue escrita podría haber significado un gran paso para la evolución de la escritura guitarrística, tal y como ocurrió con la obra de Manuel de Falla Homenaje pour «Le Tombeau de C. Debussy«.

Introducción

Cuando Manuel de Falla da a conocer en 1920 su única obra escrita para guitarra, Homenaje pour Le Tombeau de Claude Debussy, este instrumento inicia el camino definitivo para quedar equiparado a otros ya establecidos en los círculos musicales más tradicionales. La inclusión de la guitarra junto al piano, violín, violoncello y obras vocales en el homenaje colectivo que La Revue Musicale1 dedica a Claude Debussy con motivo de la conmemoración de su fallecimiento en el mes de marzo de 1918, fue un punto de inflexión determinante en la historia del instrumento. Dos años después de la publicación del Homenaje, Federico Moreno Torroba escribe para guitarra Danza (que posteriormente sería el último movimiento de su Suite castellana) y en 1923 Joaquín Turina compone su primera obra guitarrística, Fantasía Sevillana, Op. 29. Estas son las primeras obras escritas por compositores de relieve no guitarristas que sin duda sirvieron de estímulo para ampliar de manera significativa el repertorio de este instrumento a lo largo del siglo XX.

Es en este contexto cuando Oscar Esplá decidió componer una obra dedicada a la guitarra. Aunque no se ha encontrado ninguna evidencia acerca del año en el que el compositor alicantino escribió esa obra, a lo largo de este artículo se ofrecen algunas pistas que apuntan hacia unas fechas de composición bastante aproximadas y que podemos situar entre 1923 y 1925. Igualmente, se exponen algunas de las circunstancias que pudieron influir en el proceso y en el resultado de ese trabajo que llevaría por título Tempo di Sonata. Se trata de una obra que por sus dimensiones, características armónicas y estructura formal, puede ser considerada como pionera en el repertorio guitarrístico en esos aspectos y que encontrará cierta línea de continuidad en la sonata que Joaquín Turina compone en 1930 (estrenada por Andrés Segovia en 1932) y más directamente en la de Antonio José2, compuesta en 1933.

El principal objetivo de este artículo consiste en la recopilación de información que pueda contribuir a trazar la génesis de una importante obra para mejor comprender la relación de Esplá con la guitarra y esclarecer el misterio que le ha rodeado durante más de cinco décadas. Resulta extraño que una obra de importancia capital en el repertorio guitarrístico del siglo XX haya podido sustraerse durante tanto tiempo a la significación y trascendencia que ofrece su nivel compositivo.

Las fuentes empleadas se refieren principalmente a los testimonios escritos por los guitarristas Andrés Segovia y José Tomás 3, conversaciones que el autor de este artículo mantuvo con Amparo Esplá4 y José Tomás y al manuscrito de la obra que se trata. La metodología se basa en la interpretación y contextualización de esos testimonios, así como en la búsqueda de analogías entre la partitura guitarrística y otras obras escritas por el compositor en el período de creación de aquella.

Durante mucho tiempo se creyó que la relación de Esplá con la guitarra se reducía a las transcripciones que Andrés Segovia realizó de dos piezas de la Suite Levante (que el guitarrista tituló Dos impresiones levantinas) y del quinto movimiento de la suite Impresiones musicales titulado Antaño. A la muerte de Esplá, el descubrimiento del Tempo di Sonata por parte de Antonio Iglesias5 confirmaba lo que Andrés Segovia había comentado sobre la existencia de esa obra.

No existen en la actualidad estudios que puedan aportar más datos de los que aquí se presentan sobre las circunstancias que rodearon el proceso compositivo del Tempo di Sonata. Es evidente que Esplá no tuvo intención de consultar con ningún guitarrista la problemática que presentan algunos pasajes en los que es necesaria una mejor aproximación instrumental. Y a su vez, a pesar de algunas limitaciones, ello revela el gran conocimiento que el compositor poseía sobre la viabilidad instrumental de una ambiciosa obra que,  de haber visto la luz en su momento, hubiera significado sin ninguna duda un espaldarazo para que otros compositores ampliaran el reducido repertorio guitarrístico existente en torno a 1925.

I

Andrés Segovia, en su discurso leído en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con motivo de su recepción pública el 8 de enero de 1978 decía:

   “…Vengo, pues, realmente conmovido al lugar que perteneció hasta hace poco a Oscar Esplá… He tenido el honor de ser su amigo desde mis primeras actuaciones en Madrid y guardo celosamente sus cartas, siempre instructivas, afectuosas y amenas. Pero siento vivamente la falta de una composición suya escrita para mi guitarra, pues allá por el año 20 me dio Oscar Esplá la alegría de dedicarme una espléndida sonata, pero ¡ay!, compuesta directamente por él para la guitarra. Mi contento se convirtió en amarga desilusión… ¡Lástima que mi ausencia de España no hubiere permitido a Esplá el comunicarme previamente su generoso proyecto! Yo me hubiera puesto en seguida a su entera disposición, como hice y sigo haciendo con quienes han querido y quieren dedicar a la guitarra destellos de su talento. Juntos habríamos hallado equivalencias viables a pasajes imposibles y transformado la resistencia técnica en fluida ejecución…” 6

Unos años antes, en una carta que le dirige Segovia desde su residencia “Los Olivos” (fechada el 1 de agosto de 1975 en Almuñécar) acusa recibo de su libro “El diapasón”, publicado ese mismo año por la Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural. En este escrito, el guitarrista se refería a algunas transcripciones que había hecho sobre obras de Esplá diciéndole:

   “No son tus obras las que ganarán puntos por mis transcripciones, sino la guitarra, que realzará así su prestigio. Y todavía más si realmente dedicaras a ella alguna brizna de tu gran talento”. 

Dada la fecha de la carta y la ausencia de referencia a obra alguna para guitarra en la bibliografía sobre Esplá, parecía claro que no se podía esperar nada al respecto.

II

Sin embargo, el estreno mundial de tan misteriosa obra tuvo lugar poco tiempo después, concretamente el 10 de enero de 1978 en el Aula de Cultura de la CAM de Alicante y estuvo a cargo de José Tomás. El acto estuvo organizado por la Sociedad de Conciertos de Alicante en su concierto número 92 de su séptima temporada y en el mismo se presentó el segundo volumen del libro “Escritos de Oscar Esplá” de Antonio Iglesias.

El 24 de mayo de ese mismo año y con motivo de un recital ofrecido por José Tomás en la Fundación Juan March, el guitarrista alicantino escribe lo siguiente en las notas al programa acerca del Tempo di Sonata:

 “Mis primeras noticias sobre esta obra de Esplá las tuve del propio maestro con ocasión de la transcripción que conjuntamente realizamos de varios fragmentos de su obra pianística Levante. Me confesaba Esplá, ante mis deseos de que escribiera algo para guitarra, que era un instrumento muy complejo y que en cierta ocasión había compuesto una sonata para Andrés Segovia, pero que éste se la había devuelto para que modificara y clarificara su contenido, ya que era, en buena parte, irrealizable. Ante mi requerimiento por conocer la obra y las evasivas del maestro alegando no saber dónde se encontraba el manuscrito de la misma llegué incluso a dudar de su existencia, si bien más tarde el propio Segovia me confirmaría todo ello.
   Al fallecer Esplá y encargarse Antonio Iglesias de revisar y ordenar cuantos papeles dejara el maestro, encontró entre ellos una obra para arpa cromática que según Zabaleta (a quien Iglesias se la hizo conocer) podría ser apta para guitarra. Cuando Iglesias me la ofreció, vi, con gran sorpresa y alegría, que esta era la obra concebida originalmente para guitarra. Su escritura, tesitura y espíritu no dejaban lugar a dudas. Pienso que Esplá cuando Segovia le hizo ver la imposibilidad de ser ejecutada en la guitarra no quiso desprenderse de ella y pensó en un instrumento de características sonoras similares. La portada con el título y la caligrafía, diferentes a las del contenido musical así parecen afirmarlo. Como igualmente se confirmaba la opinión de Andrés Segovia, ya que más de la mitad de la obra era, para las posibilidades de la mano, irrealizable.
   Mis experiencias con Esplá cuando realizamos la transcripción de Levante, el conocimiento de sus puntos de vista musicales y el haber colaborado con él durante casi veinte años en el conservatorio que lleva su nombre me sirvieron de gran ayuda para realizar su revisión. Se trata de una obra en un solo movimiento, con la solidez formal de Esplá, en donde se conjuga lo intelectual con el lirismo levantino, características en la producción del músico alicantino, y en donde el más breve motivo tiene su razón de ser en su exposición y desarrollo. Pienso que debió ser compuesta en la misma época que su bellísima Nochebuena del diablo; varios motivos de la misma son utilizados en esta sonata.
   Creo, sinceramente, que Tempo di sonata, de Oscar Esplá, es una espléndida aportación al actual repertorio guitarrístico, ennoblecido y enriquecido gracias a Andrés Segovia, quien con su arte hizo interesarse por la guitarra a grandes compositores de nuestros días.”

III

A partir de estas afirmaciones, se puede pensar que Esplá habría escrito esa obra pensando en Andrés Segovia. Con el manuscrito recién encontrado en las manos, José Tomás intuyó que esa podía ser la sonata perdida, y procedió a realizar una labor de revisión. Tuvo ocasión de enseñarle su trabajo al propio Segovia, quien le confirmó que, efectivamente, se trataba de la sonata perdida, aunque ahora “más clara y menos enrevesada”. La explicación más probable sobre el “cambio” del instrumento destinatario de la obra que hoy aparece en la portada del manuscrito conservado podría deberse a la falta de entusiasmo por parte de Segovia hacia el trabajo de Esplá. El compositor, quizá molesto con la reacción del guitarrista, que muy probablemente le habría exigido que respetara lo escrito y especialmente las cuestiones referidas a la agógica y conducción de voces, sustituyó la página de portada cambiándola por la actual, cuya caligrafía y tipo de papel difiere claramente con el resto del manuscrito.7

Con estos precedentes tan enigmáticos, la curiosidad en el mundo guitarrístico por conocer el manuscrito de esta obra y el deseo de que saliera a la luz era enorme. A pesar de los muchos requerimientos que se le hicieron a José Tomás para que la copia del manuscrito pudiera ser consultada, el guitarrista alicantino no llegó nunca a hacerla pública. Lo mismo ocurrió con su trabajo de transcripción.

Fue entonces cuando pensé en la posibilidad de solicitar una copia del original a Amparo Esplá Irízar, hija del compositor, quien siempre manifestó una tenaz preocupación por la obra musical y el legado literario-artístico de su padre. Por mediación del que fuera catedrático de solfeo del conservatorio superior de Alicante desde su creación, Rafael Casasempere Juan8, me desplacé a Madrid para tener con ella una entrevista quien me ofreció su inestimable colaboración al recibirme en su casa madrileña del «Paseo de las Acacias», residencia que había sido de su padre. Una vez allí, mantuvimos una conversación muy agradable y le expliqué el proyecto de recuperación de la obra por el que mostró un gran interés desde el principio. Esa misma tarde, me facilitó una copia del manuscrito del Tempo di sonata. Lamentablemente, no tenía ninguna información respecto a las circunstancias que rodearon la composición de esa obra.

Con ese valiosísimo material en mi poder, fue grande la sorpresa que me causó comprobar que la escritura de esa obra no solamente era apta para la guitarra sino que la argumentación de Segovia acerca de “pasajes imposibles” y la opinión de José Tomás afirmando que “más de la mitad de la obra era, para las posibilidades de la mano, irrealizable” no se ajustaban en absoluto a la realidad aunque sí es cierto que presentaba retos técnicos de difícil solución.

Por otra parte la calidad e importancia de una aportación de ese nivel al repertorio guitarrístico se hacía merecedora de cualquier esfuerzo. A partir de ese momento, me dediqué a su estudio y especialmente a hacer viable su complejidad técnica sin alterar el original y respetando su espíritu. En esa época yo estaba trabajando muy estrechamente con el compositor Joan Guinjoan en su Concierto para Guitarra y orquesta, y tuve la oportunidad de consultarle algunos aspectos relacionados con la obra de Esplá que me sirvieron de gran ayuda.

El resultado de esa investigación quedó plasmado en dos grabaciones llevadas a cabo por el autor de este trabajo en Londres. La primera de ellas, en 1993, en el CD con el título SONATAS PARA GUITARRA, con obras de Alberto Ginastera, William Bardwell, Leo Brouwer y Oscar Esplá (Primera grabación de Tempo di sonata) y la segunda, en 1998, en un doble CD titulado: GENERACIONES (1898-1927): LA GUITARRA ESPAÑOLA ENTRE DOS SIGLOS.

La edición impresa y revisada fue publicada por la editorial madrileña Opera Tres con la colaboración del Fondo Sinfónico de la SGAE en 1994. Depósito Legal: M. 30899. I.S.B.N.: 84-7893-026-4.

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[1] Éditions de la Nouvelle Revue Française, Paris, 1er décembre 1920.1ère année, numero 2. Debussy. Supplément musical.

[2] MARTÍNEZ PALACIOS, Antonio José (Burgos, 12 de diciembre de 1902 – Burgos, 9 de octubre de 1936). Premio Nacional se Música en 1932 y miembro de la Generación Musical del 27, fue encarcelado y fusilado a la edad de 33 años por los sublevados contra la República. Maurice Ravel llegó a afirmar  sobre este compositor que llegaría a ser el gran músico español del siglo XX. Resulta sorprendente comprobar el paralelismo de esta obra con el Tempo di Sonata en cuanto al tiempo que transcurrió desde su composición hasta su publicación, en 1990.

[3] PÉREZ SELLÉS, José Tomás (Alicante, 26 de agosto de 1934 – Alicante, 7 de agosto de 2001). Discípulo de Andrés Segovia, fue una de las figuras más importantes en la historia de la guitarra de la segunda mitad del siglo XX, obteniendo el Premio Andrés Segovia en 1960. Desarrolló una actividad como concertista muy importante, destacando su faceta como excepcional pedagogo que desarrolló en numerosos cursos y como Catedrático del Conservatorio Superior de Alicante entre 1961 y 1996. Gracias a esa labor, Alicante fue uno de los centros más importantes del mundo en la enseñanza de la guitarra durante más de dos décadas y el conservatorio profesional de la ciudad lleva su nombre.

[4] Amparo Esplá Irizar, hija del compositor Oscar Esplá, fue profesora de Fonética aplicada al Canto en la Escuela Superior de Canto de Madrid.

[5] IGLESIAS ÁLVAREZAntonio, Orense, 1918 – Madrid, 2011). Musicólogo, pianista y crítico musical, escribió varios libros dedicados a la producción musical de Oscar Esplá.

[6] SEGOVIA, Andrés (1978): La guitarra y yo, Discurso leído por Andrés Segovia con motivo de su recepción pública el día 8 de enero de 1978, y contestación de Federico Moreno Torroba, p.5. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid 1978,

[7] Por medio de abundante documentación, que incluye cartas y sobre todo manuscritos de compositores, sabemos que Segovia tenía un empeño especial en que las obras fueran guitarrísticas y se adaptaran con naturalidad a las características del instrumento. Esta punto de vista, que tuvo grandes resultados en la plasmación de obras que ampliaron el repertorio en cantidad y calidad y actitud, también ocasionó que algunos compositores de gran nivel, recelosos ante la posibilidad de que los cambios sugeridos o impuestos por Segovia pudieran afectar a la concepción original de la obra, se mantuvieran alejados de este instrumento.

[8] CASASEMPERE JUAN, Rafael (Alcoy, 1909 – Alicante, 1995). Catedrático de Solfeo y teoría de la música en el Instituto Oscar Esplá de Alicante, fue fundador de esa institución y secretario hasta su jubilación en 1979. Estudió piano con Frank Marshall en cuya academia completó sus estudios obteniendo las máximas calificaciones. Figura humanística de referencia en los círculos culturales alicantinos, fue director fundador de la Orquesta Sinfónica Alcoyana y ofreció numerosos conciertos como pianista.

Bibliografía

ÁLVAREZ CAÑIBANO, Antonio (1993). Óscar Esplá y la música de su tiempo (Catálogo de la exposición). Madrid, Centro de Documentación musical del INAEM. Alicante: Fundación cultural CAM.

CASARES RODICIO, Emilio (1986). Música y músicos de la Generación del 27. En La música en la Generación del 27 (20 -34). Madrid: Ministerio de Cultura.1986

CASARES RODICIO, Emilio (1986). La música en los 20 y 30. Selección hemerográfica recopilada. En La música en la Generación del 27 (204 -247). Madrid: Ministerio de Cultura.1986

IGLESIAS, Antonio (1986). Escritos de Óscar Esplá. Vol. 2. Madrid: Alpuerto

IGLESIAS, Antonio (1986). Escritos de Óscar Esplá. Vol. 3. Madrid: Alpuerto

SEGOVIA, Andrés (1978). “La guitarra y yo”. Discurso leído por Andrés Segovia con motivo de su recepción pública el día 8 de enero de 1978 y contestación de Federico Moreno Torroba, p. 5. Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

ARCHIVO DE Dña. AMPARO ESPLÁ DE IRÍZAR

ARCHIVO DE LA BIBLIOTECA JUAN MARCH

ARCHIVO DE LA SOCIEDAD DE CONCIERTOS DE ALICANTE